La llegada de un bebé a la familia

“La llegada de un bebé  supone un gran cambio para toda la familia incluido para el perro. Para evitar problemas en la convivencia es conveniente realizar una serie de preparativos  antes de la llegada del bebé así como llevar a cabo una serie de medidas una vez comience la convivencia con el mismo. “

¿ QUÉ PASOS HAY QUE REALIZAR ANTES DE LA LLEGADA DEL BEBÉ?

  • Sería conveniente ir al veterinario para revisar el estado de salud del perro: debe estar correctamente desparasitado.
  • Acostumbrar al perro a las nuevas rutinas: algunas rutinas del perro pueden verse afectadas como pueden ser los paseos o la realización de juegos y actividades físicas. Por ello, estos cambios en las rutinas pueden ser introducidos día a día meses antes de la llegada del bebé pues los cambios bruscos no serían convenientes para el perro. Deberás analizar el día a día con tu perro y pensar como sería cuando el bebé este en casa. De esta manera podrás compatibilizar las rutinas del bebé con el perro, sin renunciar a ninguna de ellas.   
  • Acostumbrar al perro  a cierto nivel de independencia: a través de juegos de estimulación mental o dejándolo en su transportín/cama sin estar presentes en la misma habitación, harán que el perro este tranquilo en casa mientras te dedicas a las rutinas del bebé.
  • Si durante los primeros días piensas que no podrás darle toda la actividad física normal sería conveniente el plantear contratar los servicios de un paseador de perros.
  • Si algunos comportamientos del perro son molestos, ahora es el momento de cambiarlos de forma gradual. Por ejemplo, si te molesta que suba encima del sofá o duerme con vosotros, redirígelo hacia su cama/transportín y premia cuando se quede. De esta forma, no sólo cambiará la conducta sino que ganará en independencia. Puedes buscar ayuda de un profesional de sector de la educación canina o apuntaros a algún curso donde enseñen a educar a través de premios y recompensas.
  • Si el perro no ha sido socializado de cachorro con bebés te aconsejo que le habitúes a todo tipo de estímulos: acústicos, visuales y olfativos.  

Para los estímulos acústicos podemos buscar grabaciones de bebés llorando o/y  riendo y, mientras jugamos con nuestro perro, ponerlas de fondo. Empezaremos a  un volumen mínimo e iremos subiendo progresivamente.

Para los estímulos visuales, a medida que se vayan comprando el mobiliario para el bebé se le dejara que lo huela e inspeccione.

Y por último, para los estímulos olfativos podemos ponerlos las cremas que usará el bebé así como también una vez nacido llevarle algo de ropa usada para que se vaya familiarizando con su olor.”

 

EL BEBÉ LLEGA A CASA Y ¿AHORA QUE HACEMOS?

  • Para aquellos perros nerviosos es recomendable que antes de realizar la presentación del perro, algún familiar lo saque a pasear disminuyendo así sus niveles de estrés. Si esto no es posible podemos dejarlo en una habitación con un juguete de tipo comestible para que no lo considere un castigo.
  • El primer contacto: para poder supervisar correctamente la situación colocaremos al perro su correa sobretodo si es nervioso. Si la actitud del perro es relajada podemos dejar que se acerque a oler al bebé. Si su comportamiento continúa siendo calmado, lo premiaremos con palabras suaves, caricias e incluso algún premio comestible. Estos contactos iniciales no deben alargarse, sino que iremos poco a poco incrementado el tiempo de contacto entre ambos. Si en un primer momento el perro no quiere acercarse al bebé no forzaremos el encuentro.
  • Gruñir o enseñar los dientes son signos de agresividad. Si el perro reacciona con miedo o agresividad se debe consultar con un especialista en comportamiento y mientras, evitar cualquier tipo de contacto entre el bebé y el niño. La supervisión debe ser continua y muy estricta evitando dejar solos al bebé y al perro.

¿MI PERRO PUEDE TENER “CELOS” DEL BEBÉ?

La llegada de un nuevo miembro  absorbe gran parte de nuestro tiempo. En ocasiones recompensamos al perro para que no se sienta desplazado, de modo que cuando estamos tranquilos y tenemos tiempo, normalmente cuando el bebé está dormido, jugamos con el perro o lo sacamos a pasear. Mientras que cuando estamos con el bebé al perro no le presamos atención incluso lo castigamos si nos pide atención.

Esta forma de actuar puede desencadenar en un problema de competitividad (de “celos”)  entre el perro y el bebé ya que los perro interpretan de forma muy diferente a como lo hacemos nosotros.

El perro interpreta:

“Cuando el bebé está presente, mis responsables  me ignoran mientras que cuando no está el bebé vuelven a prestarme atención”

Para evitar la aparición de este tipo de conducta debemos asociar la presencia del bebé de forma positiva. Es decir, le acariciaremos, jugaremos y le daremos premios sólo en presencia del bebé. Seguiremos las mismas pautas cuando lleguen visitas a la casa.

 

Y EL NIÑO, ¿TIENE QUE APRENDER A INTERACTUAR CON EL PERRO?

No solo debemos educar al perro sino debemos enseñar al niño a interactuar con él.  El perro no es un peluche al que se le pueda estirar de la cola o de las orejas. En general los varones son más bruscos que las niñas. Por tanto, aunque el niño/niña sea muy pequeño, debemos enseñarle a acaricias al perro y que manipulaciones no debe realizar.

Y ahora os toca a vosotros, ¿cómo habéis planeado el encuentro entre el perro y  el bebé?

¿Os ha resultado útil esta información?

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